El consumo de aceites que
provienen de semillas como la soja, el algodón,
el girasol, coco entre otros, ha aumentado considerablemente puesto que existe
la creencia que son saludables estos aceites son
componentes fundamentales en diversos alimentos procesados, incluyendo aderezos
“saludables”, reemplazos de la manteca, mayonesa, galletas, sin embargo
estudios recientes demuestran que su consumo indiscriminado puede ser nocivo
para la salud, precisamente porque su producción requiere de unos
procedimientos químicos que incluye
blanqueadores, sustancias desodorantes y el disolvente tóxico hexano.
Además estos aceites tienen un
contenido demasiado alto de ácidos grasos poliinsaturados omega-6, que aunque son considerados esenciales porque se necesitan
en la dieta humana y el organismo no puede producirlo, el exceso de los mismos
genera el efecto contrario generando problemas cardíacos, cáncer, diabetes y la
artritis, debido a que estos aceites se oxidan fácilmente y al consumirlos en
cantidad se almacenan dentro del organismo oxidándose dentro de él y formando
agentes dañinos para la salud. De igual forma al ser tan susceptibles
a la oxidación, muchas veces estos ya se han degradado antes de ser consumidos
además algunos tienen un amplio contenido de grasas trans.
Noticia enviada por: Edgar Cáceres






